martes, 24 de enero de 2017

Renguera de gentleman

Es evidente que el comportamiento sintomático de la artrosis de mi cadera es aleatorio: un día duele mucho a la mañana y poco a la tarde, otro día me levanto fenómeno y ni me acuerdo de la afección y al final del día no sé qué hacer para encontrar alivio... y –creo haberlo dicho antes- sin poder relacionarlo con algo específico. Ayer tuve un día bastante bueno. Tomé mis 600 mg de ibuprofeno con el desayuno a las 7 de la mañana y hasta doce horas después, si bien sentía alguna molestia, caminaba parejito como un señorito inglés. Luego empezó el dolor --que por lo general se hace notar a la noche- a más de doce horas de haber recibido el analgésico/antiinflamatorio.

Anoche dormí tranquilo, excepto por el calor. Pero no hubo molestia manifiesta de la cadera artrósica. A la mañana sí tuve dolor, me mediqué y pasadas un poco más de dos horas ya todo estaba bastante aceptable. Pero luego del mediodía sentí un tirón en la parte superior de la nalga, o sea en su interior, donde articulan fémur y cadera. Volví a tomar una cápsula analgésica y a esperar: creo que cuando llegue a casa (faltan unas tres horas) tendré que ponerme hielo en toda la zona: si no me desinflama, al menos me va a anestesiar por un rato media asentadera.


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