Es evidente que el comportamiento sintomático de la
artrosis de mi cadera es aleatorio: un día duele mucho a la mañana y poco a la
tarde, otro día me levanto fenómeno y ni me acuerdo de la afección y al final
del día no sé qué hacer para encontrar alivio... y –creo haberlo dicho antes-
sin poder relacionarlo con algo específico. Ayer tuve un día bastante bueno.
Tomé mis 600 mg de ibuprofeno con el desayuno a las 7 de la mañana y hasta doce
horas después, si bien sentía alguna molestia, caminaba parejito como un
señorito inglés. Luego empezó el dolor --que por lo general se hace notar a la noche-
a más de doce horas de haber recibido el analgésico/antiinflamatorio.
Anoche dormí tranquilo, excepto por el calor. Pero no
hubo molestia manifiesta de la cadera artrósica. A la mañana sí tuve dolor, me
mediqué y pasadas un poco más de dos horas ya todo estaba bastante aceptable.
Pero luego del mediodía sentí un tirón en la parte superior de la nalga, o sea
en su interior, donde articulan fémur y cadera. Volví a tomar una cápsula
analgésica y a esperar: creo que cuando llegue a casa (faltan unas tres horas)
tendré que ponerme hielo en toda la zona: si no me desinflama, al menos me va a
anestesiar por un rato media asentadera.
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