domingo, 16 de abril de 2017

Pasos

    Ya casi estamos. Mañana, 20 horas, será el momento. Los que ya lo pasaron dicen que desde el despertar de la anestesia (apenas un sopor) se nota el cambio.
 
    ¿Qué loco, no? "Pascua" significa "paso" y eso es, precisamente, lo que más me cuesta. Mañana, al día siguiente de la Pascua, empezará a ser más sencillo darlos, me dicen. Que así sea.

    Ah: y feliz Pascua.

viernes, 7 de abril de 2017

Por otro 17

        Hace veintinueve años, un 17 de abril fue también un hito en mi vida: iniciábamos con Laura nuestro caminar en común. Por aquel entonces, escribía más o menos lo siguiente:


Amor en abril


        Era el año de la primavera. O como si lo fuera. Aunque es otoño en el calendaraio, había témperas y acuarelas de primavera en aquel par de almas enamoradas.

        Correteaba por sus pupilas, en uno y otro salto de grillo de atardecer el sentimiento animado de quien vive como el primer día la presencia del ser amado. Y de su remanso desbordado, donde sus pestañas eran una ronda alegre de juncos y totoras meneadas por la brisa pura, una lágrima partió por la mejilla y se deslizó, como cuando era chico se dejaba llevar por el declive del tobogán inalcanzable de maderas lustrosas pulidas por tantas colas de purretes soñadores.

        La letra temblorosa de él, en tinta negra, había anotado sobre una servilleta del bar de San Telmo lo que su corazón le dictaba: “...con la nueva luz brillan los pétalos palpitantes de las flores nuevas. Y sus colores frescos, con los brillos inquietos del rocío evaporados de una paleta de arroyo y escarcha, recorren los rincones de la vida dándoles su luz. Se trata de historia ya escrita; y a su vez, de historia por escribir”.

        Las estrellas de negro cristal transparente de los ojos de ella y su sonrisa toda de bizcochos eran elocuentes respecto de lo que su corazón de frezias estaba sintiendo. Del cielo estrellado de su imaginación tomó él el lucero que tantos enamorados se han regalado y con mucho cuidado y cariño lo envolvió en prolijo papel blanco de luna. Recortó del poniente una cinta rosada y ensayó un moño. Contempló su paquete chueco y arrugado -pensó que ella lo entendería- se lo entregó perfumado con la lavanda del corazón.

        Esa tarde revolotearon alegres los gorriones del alma y los de la bandada. Porque ese atardecer fue un amanecer. Con un sol tras una ventana con vista al pasado y hacia el futuro. Y los gorriones vivieron el presente; y lo contaron, y con esfuerzo lo creyeron.


Abril, 1998.

Cuenta regresiva III

    Cómo quisiera hacerme el gil, el desentendido, pero no puedo. Digo que estoy tranquilo, que quiero operarme cuanto antes, que sé que todo irá bien, pero... cuando veo que los días que faltan ya se cuentan con los dedos de las manos, hay algo que se frunce en mí. 

    Mañana termino con los estudios prequirúrgicos, ya tengo en casa el andador que usaré por un tiempo más el artilugio que deberé colocar en el inodoro para evitar flexionar demasiado la cadera ya saben cuándo; el martes me traen la cama ortopédica que será buena ayuda en las primeras semanas... Y ayer me dieron la Unción de los enfermos. Y sí, hago chistes, saco mi humor desde el fondo del alma, pero... hay algo que se me frunce, ¿a qué negarlo?

    Como ayer y hoy, la semana que viene -semana corta desde lo laboral- trabajaré desde casa. El miércoles pasado, cuando dejé la oficina, hubo una sensación rara en mí. Qué se yo. Al menos un pedazo de mí -un trozo de hueso- ya no volverá allí (y vuelvo a hacer el chiste, porque el sentimiento no pasaba por el hueso sino por el alma).

    En fin. El médico me confirmó hoy la fecha del 17-4. "Operación Cadera" se acerca a su clímax y yo soy su protagonista. Socorro.

sábado, 1 de abril de 2017

¿24-4 o 17-4?

    Como diría algún cronista de viejas redacciones, los acontecimientos se precipitan. Ayer tuve la consulta anunciada con Davor Luger, el traumatólogo y cirujano a cargo de la "Operación Cadera". Hablamos de los detalles concretos tales como hora de internación y de operación, preparativos, y cuidados posteriores. Pero por sobre todo, la novedad fue que muy posiblemente la fecha prevista para el 24-4 se adelante una semana. Me dijo que por cuestiones funcionales de IOMA una prótesis para esta segunda fecha sería casi un hecho, en tanto que para el 24 sería más difícil. En todo caso, podría ser más adelante en el calendario. Le dije que prefería el 17. 

    En la publicación anterior decía en media línea que se me hacía larga la semana por la expetativa de la entrevista con el médico. Bueno, ahora me paree más cercano todo, porque en definitiva, todo se acortaría una semana. Ojalá que así sea.