viernes, 19 de agosto de 2022

No hay silencio

En la noche profunda y silenciosa resuena el croar inmenso de las ranas; un torrente fluido de agua en movimiento, el silbar del viento en carrera sin rumbo.

El silencio se desgarra en el canto de las chicharras de la siesta nocturna. El trino de pájaros sin vuelo hilvana una guarda en la raya de un silbato monótono y prolongado.

Me dicen que el silencio es saludable, placentero. Les digo que el silencio absoluto no existe, que nunca lo conocí, ni siquiera en la soledad de las sierras, ni en el mar calmo, ni en los atardeceres de la vasta pampa...

Tinnitus y acufenos, como gusten llamarlos –no hace mucho que sé que son los ocupas de un silencio que nunca conocí- . Desde siempre habitan mis silencios, murmuran cuando necesito concentrarme; ellos arrullan mis noches hasta que el sueño los hace callar. Y están allí, a la mañana, para habitar mi cabeza en todos y cada uno de mis momentos de quietud.

 

lunes, 16 de abril de 2018

Un año después...


Este martes -17 de abril- destaparé un agua mineral con gas para celebrar mi primer año de paciente protésico. En la noche de ese día de 2017, Davor Luger y su equipo médico me acostaban sobre la mesa del quirófano para proceder a una cirugía de reemplazo de cadera izquierda. La artrosis había llegado al límite y en lugar de mis huesos articulados -cabeza de fémur y cotilo- instalaron un kit de titanio y cerámica que viene cumpliendo de maravillas con sus obligaciones.

Ya he contado lo bien que estoy en ese sentido. Bromeo diciendo -no sin razón- que de lo que mejor estoy es de la operación. El sobrepeso, la hipertensión, el hipotiroidismo, la roncopatía y el agrandamiento de la próstata no son cuestiones atribuibles a la que llamé Operación cadera, pero sí exigen de mí la atención necesaria en estos momentos. Así que si pensaba en descansar de médicos y estudios en los tiempos posteriores a la recuperación quirúrgica, estoy listo: turnos de consultas, de estudios, de médicos, de especialistas… mis anotaciones de días y horarios parecen el fixture del Mundial de Rusia pero sin Messi ni Sampaoli.

Por recomendación médica tuve que renunciar al fútbol, el rugby, el motociclismo y el hipismo, además del montañismo y alguna que otra actividad más. Quienes me conocen saben cuánto de mi vida se va en las disciplinas nombradas.

Parientes y amigos, afectos, ya pasó un año y vale otro gracias a todos y a cada uno de ustedes. No los nombro por el riesgo de dejar a alguno afuera. Pero cada uno sabe cuánto le toca de mi gratitud. Con mi pequeño mecano a cuestas, brindo con burbujas a mi salud.

lunes, 23 de octubre de 2017

Medio año

Increíblemente ya pasaron seis meses desde la intervención. De acuerdo con lo recomendado por el doctor Davor Luger, la semana pasada volví al consultorio para hacerme una radiografía de la cadera. Frente y perfil. Un simple trámite de rutina, ya, gracias a Dios. Subirme a la camilla, quedarme quieto, rotar un poco la pierna, otra vez quieto, bajarme de la camilla y a otra cosa, mariposa.

Hay veces en que me parece mentira que esos simples movimientos vuelvan a ser naturales, indoloros. No sé si ya les dije: ¡vuelvo a ponerme yo solo la media del pie izquierdo! Es que ese movimiento de flexión y de rotación lo tenía limitado desde mucho antes de la operación. Y como poco a poco voy recuperando flexibilidad y movimientos, me he encontrado haciendo cosas que ya me había olvidado que hacía. Lo de ponerme los zoquetes es especial: da una idea del grado de limitación que uno va adquiriendo con el avance de la artrosis, de cuán dependiente puede volverse el paciente, el enfermo, durante el proceso de la afección.

Vamos, todavía. La próxima consulta será en seis meses más, al cumplirse el año del 17 de abril.

domingo, 1 de octubre de 2017

Problemas con el patrón

Hace cerca de un mes empecé con algún dolor eventual en la articulación. En realidad no creo que haya sido exactamente así dado que no creo que tenga sensibilidad en mi combinación de titanio y cerámica que obra como cadera izquierda.

El doctor Luger me dijo, telefónicamente, que seguramente se debía al cambio del patrón de marcha, pero que quería hacerme una radiografía.

La placa permitió saber que todo está en su lugar ahí adentro, debajo de los dieciocho puntos de sutura que filetean mi mejilla trasera izquierda. Entonces me explicó que antes, de manera imperceptible desde que empecé con las molestias y hasta que me operé -algo más de cuatro años- mi patrón de marcha (mi forma de caminar) fue cambiando. Y ahora, con la osamenta en su lugar y alineada como corresponde, volví a mi paso natural y mi cuerpo debería reacostumbrarse y adaptarse a él.

No fue difícil. Caminando sin el temor de que algo anormal estuviese sucediendo, en pocos días se fue el dolor. Salvo que haya tormenta (mucha humedad y baja presión atmosférica), ni me acuerdo de que tengo dentro de mí un artefacto artificial, que no me pertenece pero me cambió la vida.

Ah, noticia importante: en el lento camino de recuperar movimientos, esta semana logré volver a calzarme yo mismo la media en el pie del lado operado. Todo un logro, aunque les parezca una pavada. Yo ya estaba pergeñando un calzador de medias y zoquetes, pero reo que por el momento guardaré los materiales conseguidos con ese fin. Vamos que podemos.

El próximo capítulo será a finales de ese mes de octubre, cumplidos los seis meses de la intervención. Y a otra cosa mariposa.

domingo, 6 de agosto de 2017

La Operación Cadera ha sido desactivada

Habrá que ir pensando en reencarnar este blog en otra temática. O hacerlo virar hacia algún rumbo en el que el nombre sea figurativo. Después de todo quien más, quien menos, todos tenemos alguna renguera en nuestro caminar por la vida. 

Pero en lo que hace a la esencia de este blog, al Diario de un rengo, nacido como catarsis derivada de mi cirugía de cadera y colocación de una prótesis, queda poco por decir. La Operación Cadera llegó a su fin.

El jueves pasado -3 de agosto- tuve la consulta médica que debía haber hecho dos semanas. El doctor Luger quería verme al cumplir tres meses de la operación y esa era la consulta pendiente. Me recostó en la camilla, me movió y retorció ambas piernas y dijo que casi no había diferencia en la reacción de una y otra. Para mí ambas se comportan con idéntica respuesta; sólo que la izquierda, la operada, tiene aún una limitación de movilidad cuando, por ejemplo, quiero cruzarla sobre la otra. Pero no es preocupante: más aun, ya me había anticipado que en lo sucesivo procurara evitar ese movimiento para no exigir a la prótesis en un ángulo extremo.

La rehabilitación indicada consiste en alternar media hora de caminata con otro tanto de bicicleta fija día por medio. Es decir que si hoy camino, mañana pedaleo. Eso por un mes. Al mes siguiente, aumento los tiempos hasta que se me haga una rutina de una hora diaria de caminata o bicicleta. No deportes de impacto -no fútbol y no rugby- y nada de andar a caballo. Tres actividades que no forman ni formaron parte de mi vida, así que no creo que condicione mi futuro el hecho de no poder practicarlas.

Por lo demás, creo no haber caído en la cuenta de que tengo en mi interior un trozo de titanio combinado con cerámica en reemplazo de un pedazo de mis huesos. Si no fuera por la cicatriz que me da esa sensación entre cosquillas e insensibilidad, por momentos me olvido de la operación. Al rato de caminar aparece un dolor interno pero que me dijo el médico que es normal. "Pensá que esto es mucho más delicado que recuperarte de un desgarro", me dijo, como indicando que todo lleva su tiempo. Ahí fue cuando me indicó lo de la bicicleta y la caminata como complemento de los ejercicios sencillos que vengo haciendo desde hace más de un mes casi como una extensión de lavarme la cara y los dientes: apoyado en el toallero hago mis quince flexiones matinales y mis quince nocturnas acompañadas de un par de movimientos más.

Así que acá voy dejando en el recuerdo el anecdotario de este tiempo previo y posterior a la cirugía de cadera. Agradecido porque las cosas salieron y siguen saliendo bien. Deseoso de que todo siga bien. A paso firme, con o sin renguera, con la mirada firme en cada mañana nuevo. A dar un paso más. 

sábado, 24 de junio de 2017

Despedida



Y dijo el gato Gurí:

"El rengo ya dejó de usar andador, ahora dejó el bastón de tres patas y pronto lo va a devolver. Cómo lo voy a extrañar. El rengomóvil es mío, mío".

lunes, 19 de junio de 2017

Prealta, o como se llame

Mis huesos de titanio.
Hoy tuve la ansiada consulta médica de los dos meses de operado (que se cumplieron antes de ayer). Luego de observar una radiografía -que me hice ahí mismo- y de revisarme, me dio algunas indicaciones: ya no más bastón-rengomóvil -me preguntó si me sentía seguro prescindiendo de él-, ya no más elevainodoro, seguir con la rutina de ejercicios hogareños que me indicó hace algunas semanas y poca cosa más como autorizarme a manejar en trayectos no muy largos (ir a Buenos Aires, por ahora, no). En síntesis, me dio el alta intermedia, o sea una prealta.

A través de la radiografía conocí a mi trozo de titanio no atornillado -como había interpretado yo- sino encastrado en el interior del fémur en reemplazo de la parte del hueso con artrosis.

La semana pasada había tenido un adelanto del tiempo que inauguro hoy: mi primo Ariel me pasó a buscar y me llevó a dar un paseo en auto.

El sábado mi hermano Gabriel pasó por mí y fuimos al Radio Club City Bell. Él, a su curso de aspirante a radioaficionado; yo, a cebarles mate al profesor y a los alumnos. Toda una emoción para mí.

Así que hoy, regresado de la consulta médica, salí en auto a hacer un par de compras. Nunca disfruté como hoy de ir a hacer los mandados para casa. 

En un mes habrá nueva Rx, consulta con el Dr. Luger y, si todo está bien, el alta definitiva. Nos acercamos al final del relato de "Operación Cadera".