Cómo quisiera hacerme el gil, el desentendido, pero no puedo. Digo que estoy tranquilo, que quiero operarme cuanto antes, que sé que todo irá bien, pero... cuando veo que los días que faltan ya se cuentan con los dedos de las manos, hay algo que se frunce en mí.
Mañana termino con los estudios prequirúrgicos, ya tengo en casa el andador que usaré por un tiempo más el artilugio que deberé colocar en el inodoro para evitar flexionar demasiado la cadera ya saben cuándo; el martes me traen la cama ortopédica que será buena ayuda en las primeras semanas... Y ayer me dieron la Unción de los enfermos. Y sí, hago chistes, saco mi humor desde el fondo del alma, pero... hay algo que se me frunce, ¿a qué negarlo?
Como ayer y hoy, la semana que viene -semana corta desde lo laboral- trabajaré desde casa. El miércoles pasado, cuando dejé la oficina, hubo una sensación rara en mí. Qué se yo. Al menos un pedazo de mí -un trozo de hueso- ya no volverá allí (y vuelvo a hacer el chiste, porque el sentimiento no pasaba por el hueso sino por el alma).
En fin. El médico me confirmó hoy la fecha del 17-4. "Operación Cadera" se acerca a su clímax y yo soy su protagonista. Socorro.
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