miércoles, 7 de junio de 2017

Puesta a punto

Otra vez salimos a caminar con Jero. Hoy me trajeron el bastón trípode y salí a amigarme con mi nuevo rengomóvil. Confieso que busqué en internet cómo se usa y, para mi sorpresa, debo manejarlo con el brazo contrario a la pierna (cadera) operada. Tiene que ver con el balanceo del cuerpo y el descargar el peso sobre él cuando se da el paso con el miembro debilitado.

Así que acompañado de mi asistente y de los perros del barrio (hay uno que se sumó a Romeo y a Florencia que no sé de dónde es pero no se despega de ellos), emprendí la segunda sesión de prueba de mi cadera titánica. Por la Av. 5ª de Circunvalación llegué hasta la Av. 3ª. Para los forasteros, 24 y Pellegrini o 474. Entre ida y vuelta hice ocho cuadras y me picaron setenta y nueve mosquitos. Pero acá estoy, vivito y no digo que coleando porque no me animo todavía. No se olviden que tengo el anca achurada, la mejilla trasera con una cicatriz de casi veinte centímetros y todavía tengo que portarme bien.

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