24 de octubre
Aunque en teoría faltan cuatro o cinco meses para la posible
operación y hago como si estuviera
tranquilo, que hay muchas cosas por hacer
antes, el tema ronda mi cabeza en cuanto me descuido.
Las peguntas afloran cuando menos las espero y entonces empiezo
a imaginar, a suponer. Me refiero a las preguntas de orden práctico porque a
las otras, las de orden filosófico y espiritual prefiero, sí, tenerlas a raya hasta llegado el momento. Mientras
tanto sigo rengueando.
Ya sé que luego de la intervención, en dos o tres días me hacen
caminar. Luego son unos treinta días de reposo que irá menguando con el paso de
las semanas, pero serán treinta días de dormir boca arriba, de caminar con
muletas o con andador (la “mesita del televisor",
como le dicen), de depender de un tercero para trasladarme, para higienizarme,
para...
A propósito, una de las indicaciones postoperatorias del médico
fue la necesidad de usar un elevainodoros, un dispositivo que se superpone al
artefacto sanitario para que la persona –en este caso, yo- no deba sentarse en
posición casi agachada. La cuestión es que por un tiempo la cadera no deberá
ser flexionada a noventa grados o menos, cosa que solemos hacer al sentarnos en
asientos relativamente bajos.
Luger explicó que los
inodoros tal como los conocemos son una invención francesa del siglo XVII,
época en la cual el promedio de altura de la persona adulta era de algunos
centímetros menos que en la actualidad. Al parecer Napoleón no era el único
petiso en la antigua Francia y por lo tanto, al diseñar el artefacto para tan
higiénica acción, lo hicieron más bajo de lo que hoy lo necesitamos. Y lo más
increíble es que aún nadie se animó al escatológico desafío de modificarlo.
31 de octubre
La idea de estirar el momento cúlmine de la “Operación cadera” hasta febrero o marzo obedece a evitar los calores veraniegos
en cama, vendado, inmovilizado. Además, es tiempo como para tratar de bajar
unos kilos, hacerse los chequeos de rutina, hacerse una pasadita por el
odontólogo... en fin.
Lo difícil será ir domando los síntomas día tras
día, ya que el ibuprofeno y el diclofenac se hacen sentir en el estómago y no
hay mucha otra alternativa para el dolor. Un poco de crema o gel de uso externo
pero que también llega al estómago a través del torrente sanguíneo, tratar de
elongar algunos de los músculos del muslo y fortalecerlos con ejercicios pero
hasta ahí, porque la movilidad es cada vez más limitada. Si el día es de poco
dolor, me subo a la bicicleta fija y pedaleo un ratito –cinco o diez minutos es
lo que aguanto- lamentando que en ese tipo de bicicletas no haya pendientes
hacia abajo para aprovechar el envión y dejar de pedalear.
Y en la búsqueda de soluciones aparece la acupuntura como terapia
para el dolor y una consulta para una terapia alternativa de campos
biofrecuenciales no invasiva y sin medicamentos, ni inyectables ni por boca,
que dice ser organizativa y biomolecular. Mucha palabra que me dice poco, pero
al fin y al cabo, la terminología de la medicina convencional tampoco le dice
nada a un lego en la materia como yo. Después del 11 de noviembre les cuento.
8 de
noviembre
Como si temieran caer en el
olvido, cadera y músculos se combinan ciertos días y, como si sufrieran de
ansiedad crónica, se manifiestan particularmente inquietos. Anoche, por
ejemplo. Me había hecho mis tratamientos paliativos caseros (elongación, hielo,
movimientos de rotación) y me dispuse a dormir como siempre. Pero ellos, como
chico caprichoso o al que le duela la panza, se encargaron de despertarme una y
otra vez con ese dolor punzante entre la quemazón y el torniquete, y hasta la
sensación de que algo pujaba por perforarme el glúteo para llegar a la
articulación. Simultáneamente tenía la impresión de que alguien tironeaba de
los cuádriceps para despegarlos del hueso.
Finalmente sonó el despertador; me levanté,
me duché con agua fría –dejé por un rato que el agua cayera sobre el muslo
díscolo-, me apliqué diclofenac en crema y complementé el desayuno con 600 mg de
ibuprofeno, previacápsula de antiácido. Un par
de horas después todo empezó a tranquilizarse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario